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Archivo para abril 30, 2009

los instantes caen, acumulan.

abril 30, 2009 Los comentarios están cerrados

Busco sin encontrar, escribo a solas,

no hay nadie, cae el día, cae el año,

caigo con el instante, caigo a fondo

Octavio Paz, Piedra de sol.

Yo que dormía buscándote pero no había nadie. Después de tanto, no había nadie. Este tiempo que no cesa y nos llena de alfileres la cabeza, alfileres como martillos que dicen lo que tenemos que hacer ya, es ahorita, no perder más el tiempo que es un bien precioso. Levántate y anda, busca, aliméntate y busca, trabaja, camina, acércate a los demás, no hagas daño, no desees fuera de los límites, en los viajes se pierde tu tiempo interior, y hay tardes en que te sentirás hecha galería de agua: toda llanto, pero no te dejes caer; por ningún motivo te dejes caer, levántate y anda. Así lo hacen todos. ¿O crees que los demás mienten? Mira a tu alrededor, mira tu ciudad, tu país, mira bien, mira a los rostros: la gente anda, con prisa o no pero anda. ¿Y tu ritmo? ¿Los sueños que tenías?  ¿Lograste perdonarte lo que hiciste? Más terrible aún: ¿lograste ya perdonarte lo que no lograste?. Eres joven todavía, la piel sigue firme, los ojos  chispean: vives, eso dice tu cuerpo de tí. Los senos no terminan de caer, los kilos de más te sientan bien. ¿Qué más querías? ¿Qué más quieres? La piel se manchará pronto, el pelo adelgazará, tus ojos se volverán piedras ajadas y tus senos caerán por fin en su peso grávido. ¿Estás preparada? Nadie está listo para la edad en la que caemos, y te verás en el espejo pronto y preguntarás a dónde se fue el tiempo, qué hiciste con él, cómo es que se fue, así, de manera tan brutal notarás que estás cerca de la muerte en la que no habías pensado. Mortales que no piensan en su entidad. Levántate. Regresa a tu vida porque es lo que hay. Como sea pero es lo que hay. No rumies los hubieras porque se marcan las líneas alrededor de los labios. Los labios dejarán de arder con besos de desconocidos.  Sé clara,  es tiempo, es tiempo de asumir que uno está solo, que uno estará solo y es así como va. Tienes que fortalecer este tiempo, para que lo recuerdes sin manchas porque vives, porque has vivido y el tic-tac te lleva y te trae, te lleva y te trae, y te arroja a donde estás: el presente es el tiempo que se vive: no mira atrás pero tiene atrás y no mira adelante porque no sabe mirar hacia allá.  Esta mañana no hay viento, seguirá el calor y los instantes caen en la tierra en  un goteo que no cesa.

quién mira los relojes

abril 30, 2009 4 comentarios

Cuando las criaturas del espacio exterior escriban nuestra historia, se reirán de nuestra profunda ineptitud. “Pobre seres mortales, obsesionados con el tiempo. Sus más grandes pensadores y hombres de ciencia no hicieron más que preocuparse por lo que no podían controlar.” Y tendrán razón: Einstein describió nuestra fenomenología del cuerpo y el espíritu; Sartre armó el puente entre la invisibilidad de las fuerzas cósmicas y la fisicalidad de nuestro perenne cuerpo en el mundo en movimiento. “It’s fourteen hours,” me dice mi computadora en voz alta al tiempo en que intento teclear esto. Tienes razón, pienso, el tic-tac es una región de la mente, es también lo que tenemos en común con el resto de los hombres. Intento cambiarlo cada mañana, pero el tic-tac es inclemente. Está adentro y está afuera de mí. Sé que hay quienes apenas se despiertan cuando yo ya llevo horas de sufrir el minutero ante el teclado. Se levantan y se rascan la cabeza pasado el medio día, arrastran los pies hacia el baño, bostezan como leones malnutridos y se limpian la baba nocturna de las comisuras de la boca. Mientras tanto el mundo ha envejecido y otros estamos destruídos por la angustia. Pero están aquellos que se lo toman con religiosa calma. No guardan ninguna remotísima culpa. Sólo existen, deciden el paso de un día al otro como quien juega aburrido con el control remoto una tarde de domingo. Fue en el Café Tabac, en la esquina de la Brouwersgracht con la Prinsengracht, que sentados en la barra frente al segundo espresso con antojo de cerveza belga y la mirada de una helénica belleza de barista le dijiste a tu amigo de viaje casi hermano, “tienes que aprender a perdonarte.” Qué rápido olvidamos y qué fácil es recetarle a los demás la medicina que nosotros necesitamos con urgencia. Total, nunca nada acaba y si acaba ese no es el final. Einstein fue lo que quería explicarnos, la relatividad de cada letra del tic-tac. El guión es una pausa. Un puente suspendido. El abismo es siempre una tentación, pero hasta el fondo está el flujo permanente del río de los tiempos, y si nos toca suerte la marea estará alta y tranquila, y recordaremos nuestra infancia, y volveremos a nadar.

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